martes, 25 de junio de 2019



  Y entre libro y libro llegó a mis manos, por
esas cosas de la vida, un delicioso librito lleno
de memorias y recuerdos de épocas en las que
éramos "más jóvenes": "Inventario del Paraíso",
de Víctor Colden. Aquí mi reseña del mes de
junio de 2019.

http://citaenlaglorieta.blogspot.com/2019/06/resena-de-inventario-del-paraiso-de.html


Víctor Colden (Madrid, 1967), es Licenciado en Filología Románica. Desarrolla su carrera profesional en el ámbito de las bibliotecas, la edición y los derechos de autor. Ha realizado varias traducciones del inglés y del italiano, y es autor del relato inédito “Veinticino de hace vienticino” y de unas “crónicas personales del idioma español” recopiladas bajo peculiar seudónimo en su web “Cuaderno de lengua”. Actualmente trabaja en un libro de prosas que va publicando en la revista FronteraD con el título “Gazeta de la melancolía”. Está vinculado a la ciudad de Málaga a través de su familia materna. “Inventario del Paraíso”, publicada por la editorial jerezana “Libros Canto y Cuento” es su primera novela y puede decirse que el maravilloso título del libro y su austera portada concuerda con su contenido.
Si en frío la palabra inventario tiene entre sus acepciones en el Diccionario de la RAE ser una “relación circunstanciada de bienes cuya titularidad está atribuida a cualquier sujeto público o privado …” Víctor Colden no relaciona bienes ni les atribuye una titularidad. Por el contrario, lo que hace Colden con su novela es relacionar un inventario de recuerdos: sentimientos, olores, historias, sabores, sonidos, canciones, lecturas, juegos … incluyendo en cada uno de los capítulos pequeñas historias relacionadas con su título y con la huella que queda en el alma por las vivencias que le dejan. Cada uno de los recuerdos detallados en los diversos apartados están relatados de tal forma que se pueden sentir y a veces los aroma de tal forma que se pueden oler. En ocasiones son recuerdos casi tangibles, parece que pueden asirse con la mano, otras etéreos y no asibles. Lo cierto es que todos son permeables en cuanto que leyendo sus páginas nos hace sentir en dos dimensiones: la presente como lector y la protagonista imbuida de recuerdos. La particularidad radica en que, como bien dice el título del libro, el inventario es de un paraíso: el de su Málaga de vacaciones, el de su Málaga de familia, el de su Málaga de infancia. Sin embargo y aun siendo sus vivencias, las deja libres y las sublima para que no sean exclusivamente suyas, permitiéndonos entrar a formar parte de su historia en cuanto que la hacemos nuestra.
Somos varias las generaciones de españoles que pasamos la infancia y parte de la juventud en un país que resurgía de las consecuencias de un atraso generalizado y de una guerra civil y que atisbaba un presente y un futuro lleno de cambios. Vivimos una sociedad en estado de “transformación latente”. Mientras tanto la vida seguía siendo lenta, sobria, digamos que sosegada si se la compara con la actual y, en cierta forma, esperanzadora. Estaba compuesta por veranos largos y singularmente aburridos, donde el tiempo se regodeaba en sí mismo. Esas generaciones crecimos (quiero pensar que afortunadamente) sin redes sociales, sin internet, sin móvil (¿sin móvil? sí, sin móvil), con dos canales de televisión (¡incluso en blanco y negro!) y sobre todo, sin centros comerciales donde acaparar tanto como no necesitamos.
A mi entender como lectora, es un libro para leer en pequeñas dosis, deleitándose con el recuerdo de paraísos o con recuerdos de un paraíso. ¡Hay tanto de nosotros reflejado en este inventario! Víctor Colden sintetiza en su obra un inventario de recuerdos y nos permite creernos que “lo que se va no se va del todo si se cuenta”. Todos tenemos un paraíso en el recuerdo. Unos están hechos de etapas de vida, otros de momentos vividos. Unos son fugaces como las estrellas; algunos parece que fueran infinitos y que los llevamos inyectados en la sangre; otros son genéticamente inherentes a nuestro ser (como bien dice del aceite: “la afición a ese líquido denso, verde y dorado, que tenía que venir de muy atrás, estar grabada en los genes.”) A título personal pienso a veces que sin ellos y sin los libros no habría podido vivir, pero de lo que sí estoy segura es de que forman parte de mí: la de veces que soñé cómo serían el brezo y los páramos ingleses y cómo me enfadaba el timo de los libros de manualidades … Mis preferidos, por razones que no procede exponer aquí: “Palabras”, “Historias”, “Sonidos”.
Gracias a Víctor Colden podemos recrearnos en la sencillez de la memoria y abandonarnos en el recuerdo de un tiempo más lento. Y por suerte la memoria es selectiva. Como dijo el gran Gabriel García Márquez: "La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado". Me permito completar al maestro: no sólo sobrellevar el pasado, sino también vivir el presente y esperar el futuro, pues ¿qué sería de muchos de nosotros sin esos paraísos a los que agarrarnos?
   

jueves, 25 de abril de 2019



    Mi primera reseña en abril de 2019 para Cita en la Glorieta, dirigida por Javier Alonso García-Pozuelo, quien me dio esta oportunidad. Siempre agradecida.               

http://citaenlaglorieta.blogspot.com/2019/04/resena-de-lluvia-fina-de-luis-landero.html



Luís Landero (Alburquerque 1948) nos trae una nueva obra con un título atrayente y melancólico, o atrayente por melancólico: “Lluvia fina”, publicada por Tusquets Editores (Colección Andanzas), como todas las suyas. Es una obra relativamente corta en la que su autor se sumerge, con un lenguaje aparentemente sencillo, en la problemática de las relaciones humanas y más concretamente, de las familiares.
Quizás me acerqué a esta novela por el título, por la portada o por el lejano regusto que me dejó hace años la lectura de “El balcón en invierno” (aunque debo reconocer que “Juegos de la edad tardía” me obligó a desarrollar una buena dosis de paciencia).
            Se acerca el ochenta cumpleaños de la madre de Sonia, Andrea y Gabriel, y a éste se le ocurre reunir a toda la familia para la celebración de este redondo aniversario. Esto dará pié a que resurjan historias del pasado, recriminaciones, secretos nunca revelados, rencores latentes, descubrimientos de la verdadera personalidad de aquél con quien se convive hace tantos años … como si a todo esto le faltara la chispa que pudiera encenderlo, y esa chispa fuera la proyectada reunión. Y sobre el incendio desatado va cayendo la lluvia fina.
            Aurora es la esposa de Gabriel. Es una mujer aparentemente apocada, callada, conforme, a la que todos toman por su paño de lágrimas. La novela se construye alrededor de las conversaciones que todos los demás miembros de la familia tienen con ella, y así de conversación en conversación entre ellos y con Aurora, se nos va desvelando la historia de la familia: su origen con el matrimonio de los padres, la personalidad de un padre con alma de artista que llegó a hacerles creer a raíz de un cuadro encontrado en un desván, que tuvieron un antepasado aventurero y famoso; la madre, pragmática y férrea en su camino de salir adelante, no saliéndose ni un ápice de sus propósitos y de una dureza de carácter inamovible; Sonia, la mayor, a la que le quitan los estudios para ponerla a despachar en la mercería y casarla muy joven con Horacio, veinte años mayor y dueño de una tienda de juguetes que predica el amor pero que esconde algo turbio, y del que se separó; Andrea, secretamente enamorada de Horacio que desea dedicarse a la música y queda relegada a sustituir a su hermana en las ocupaciones familiares, llena siempre de reproches; Gabriel, el pequeño, el preferido de la madre, profesor de filosofía en un instituto y empeñado en ver las cosas como quiere verlas y no como son sobre la base de una particular “teoría de la felicidad”, basada en la simple idea de que como la vida se resuelve siempre en fracaso (el último la muerte) las tentaciones, los deseos, las promesas se desvanecen, no tienen consistencia, y por ello para qué esforzarse, para qué la energía de vivir, para qué el deseo, para qué luchar … es por ello que se incentiva con todo pero no termina nada.
            De esta forma y siempre desde la óptica de Aurora, se van desnudando los personajes integrantes de la familia. Aurora, sumisa, paciente, sentada en el aula en la que terminó la clase, absorta en sus pensamientos, rememora las llamadas cruzadas entre todos como consecuencia de la fiesta proyectada, los monólogos de los que ella misma es objeto, que no sujeto, la historia pasada de cada uno tal y como a lo largo de los años se la han ido contando, su propia relación con su marido desde que lo conoció para llegar a la conclusión de que no lo conoce en absoluto.
“Lluvia fina” es un reflejo de la realidad pasada, presente y futura en la vida de una familia de tantas en la sociedad española, aunque de igual modo, y con los matices propios de cada cultura y sociedad, puede extrapolarse a cualquier familia. Perfectamente llevada en su estructura en cuanto que va usando diálogos para introducirnos en la vida, sucesos, pensamientos y divagaciones de cada personaje, fácil y rápida de leer. Lástima que deje un retrogusto a mediocridad. La vida misma a veces.

domingo, 24 de junio de 2012

Probando widgets

   Estoy probando la tarea opcional de esta semana y creo que esta "sentencia" nos viene muy bien a todos, incluso a los que no visitan este blog.

sábado, 23 de junio de 2012

martes, 19 de junio de 2012

Vídeo para una sonrisa, aunque sea pequeña

Pruebo a instertar un vídeo en mi blog. En realidad en el blog faltaría la etiqueta de ¿"risas"?, lo cual no está nunca de más. A los que lo veais espero que os guste.