domingo, 12 de abril de 2020


          
 COLABORAR  CON LOS HEROES: QUEDARSE EN CASA

He recibido carta de Angela. En estos tiempos las cartas no llegan de Inglaterra en un sobre con los bordes azul y rojo y un sello con la imagen todavía joven de Isabel II. Ahora se mandan con un click y llegan con otro click avisándote que hay un elemento nuevo en la bandeja de entrada.  Sin embargo, el género epistolar, aunque sea por correo electrónico, sigue conservando esa esencia tan intimista que le es propia. Al leer esta carta me he sentido partícipe de una auténtica historia fechada en alguna guerra europea.

London in lockdown

Querida Pilar,

Encontré tu correo y lo leí con una profunda sensación de “dejá vu”.

Hoy es Sábado Santo, un cálido día de primavera en Inglaterra, con los cerezos en flor y las calles vacías. Es de lo más extraño mirar desde nuestro apartamento y no ver nada. Incluso el precioso Támesis está desierto de barcos, sean de trabajadores, de pasajeros transportándolos a diferentes lugares o de recreo. Nunca en todos mis años he sentido tal silencio. Pero aun habiendo calma, y supongo que resignación, hay también una tristeza por todos aquellos que han perdido seres queridos o por aquéllos que están luchando por salvar vidas.

         Nosotros también hemos adoptado vuestro maravilloso ritual de aplaudir a nuestros héroes. Cada jueves por la tarde los puentes en Londres están llenos de policías y camiones de bomberos centelleando sus luces azules, la famosa noria de Londres se vuelve azul y el Parlamento se ilumina en azul. Todo el mundo está en sus edificios aplaudiendo y atizando cacerolas. Tú sabes que el nuestro es un país generalmente muy reservado, no es conocido precisamente por demostrar emoción, pero ahora todos estamos unidos en nuestra admiración por esos “ángeles” que están intentando salvar a tantos.

          Sé que tienes médicos en tu familia y entre tus amigos, que están ayudando con cariño a muchos, rezo por todos ellos y doy gracias a Dios por darnos corazón y cabeza para ser capaces de mostrar amabilidad entre nosotros. También sé que has estado en los Juzgados representando a todas aquellas personas de baja economía que son también vulnerables, como tú en esta posición. Todo lo que podemos hacer es tomar mucha precaución e intentar estar seguros.

      Son muchos los estudiantes con sus vidas interrumpidas pero la gente joven es resiliente, y estoy segura de que tu hija encontrara un camino para conservarse fuerte en sus estudios. Las prácticas estarán allí para hacerlas cuando la vida retorne un poco a la normalidad.

           Thomas y yo lo estamos llevando bien, comparados con muchos otros. Aquí tenemos balcones y la vista del río que nos proporciona confortabilidad y paz, pero es extraño no haber tenido contacto humano durante las últimas tres semanas. Mi preocupación, tú sabes, es siempre su edad y el tabaco, siendo ésta una enfermedad respiratoria. Soy consciente de que todos tenemos una vida que termina pero ruego para que no se acabe en medio de camino tan doloroso y solitario sin ningún ser querido al lado para sostener tu mano.

        La buena noticia claramente es esta situación ha llevado a mucha gente a estar más unida ¡aunque sea por facetime or zoom! Incluso nosotros hemos abrazado la tecnología hablando con mi hermana, mis sobrinos y algunos amigos. Esto ha sido muy positivo. Canadá ha tenido cuatro semanas de confinamiento y mi pobre hermana siendo hiperactiva toda su vida de funcionaria ¡ha encontrado su vida muy aburrida!

       Las consecuencias económicas de todo esto, como dices, serán horribles justo cuando el mundo había empezado a sonreír otra vez. No estoy segura de cómo cada cual volverá a su camino, pero Thomas me cuenta que después de la Segunda Guerra Mundial afloró el espíritu de supervivencia y la gente fue muy fuerte. A los jóvenes, me  temo, les quedará mucha deuda que pagar en los años venideros.

Lo más probable es que tengamos tres semanas más de confinamiento, hemos de esperar a ver qué dicen la próxima semana. Ayer fue nuestro peor día: alrededor de 900 fallecidos en veinticuatro horas. Las cifras son imposibles de creer. Nuestro Primer Ministro está recuperándose afortunadamente, pero esto ha impactado en la sociedad y por un momento ha parecido que los políticos tuvieran un aspecto más humano a cuando se pelean los partidos entre ellos o tratan de marcar puntos a su favor.  

    Hemos hablado con nuestros amigos en España y es reconfortante saber que estando tan lejos todos estén bien, incluso nuestros vecinos más mayores, de vuelta en Suiza, disfrutan de buena salud, y eso es maravilloso.

     En un rato voy a empezar esta mañana mi paseo matutino dentro del apartamento y del vestíbulo. He hecho un sendero en la alfombra a través del cual sigo la misma ruta cada día. Thomas está haciendo estiramientos en el dormitorio y el baño … mucho más coherente.

            Y además hice algunos pasteles de Pascua. En nuestro edificio los dejamos delante de la puerta y la asistenta los recoge, pues se ha hecho cargo de traernos comida y otras cosas y llevarse los pasteles. Mi madre estaría muy orgullosa de mí si me viera limpiar y a Thomas hecho un experto con la aspiradora. La vida cambia ¿no es cierto?

      Pensamos en ti a menudo y nos alegramos de que tengas a tus hijos contigo. Cuídate en el trabajo. Realmente pienso que sería importante algo de normalidad en cuanto fuera posible. Estaremos pendientes de si podrás volver a la vida anterior la próxima semana más o menos. Después de una temporada tan terrible la gente estará contenta tan sólo con hacer cosas mundanas tales como verse unas a otras en la calle ¿verdad?
           
Bueno voy a empezar mi rutina diaria y saludar a otros en sus balcones y tratar de ser feliz porque hoy es un hermoso día y estoy feliz de que queridos amigos como tú se encuentren bien.
            Feliz Pascua.
            Angela




sábado, 11 de abril de 2020


    
POR ELLOS, POR TI, POR MI    
     
         Todas las mañanas coge el tren muy temprano. Se baja en la estación que le deja cerca del hospital de campaña montado a las afueras de la ciudad para albergar los excedentes de enfermos menos graves afectados por la epidemia que se ha extendido por todo el país. Se siente afortunada: por sus circunstancias personales la han incluido en turnos diurnos, librándose así de esas noches interminables en las que los temores, más o menos fundados dada la situación, se apropian de nuestras mentes, volcándolas en un torbellino onírico incompatible por entero con cualquier descanso.
           
        El primer día que llegó pensaba que no iba a ser capaz. Habían pasado muchos años, a lo largo de los cuales intentó por todos los medios apartar de su vida todo lo que se relacionara con palabras tales como sanidad, medicina, enfermos, tratamientos y cualquiera otra similar. Su único nexo de unión a ese mundo fueron las revisiones pediátricas de su hijo y las periódicas propias que no podía soslayar.
          
           Primero fue un aviso en el estómago, una punzada que provocó un desasosiego de origen desconocido. Después fue su conciencia, minando la firmeza de esa promesa que se hizo a sí misma de no volver a ejercer la medicina. Por último fue el corazón, al que le bastaron menos de dos días para convencerla de que su contribución era necesaria.
        
          Todas las mañanas coge el tren muy temprano. Y cada día vuelve a recordar la vieja historia que le contaba su abuela: mi madre murió cuando yo tenía seis años y ella veintiséis. Embarazada de su tercer hijo, fue a cuidar a una tía enferma. Se contagió de lo que se llamó gripe española. Era 1918. Su abuela siempre le contaba muchas historias. En el traqueteo del tren percibe una calidez interior, mezcla de nostalgia, consuelo y fortaleza, y vuelve a plantearse si todo pasa para algo: ayudando a salvar vidas en estos momentos conseguirá superar la imagen permanente de aquel muchacho que se le murió en los brazos y siente que de algún modo ha resarcido la orfandad en la que se crió su abuela y que ella llevaba impregnada en sus huesos a la manera de las estirpes macondianas.  

           

sábado, 28 de marzo de 2020




MIGUEL DELIBES EN MI VIDA


Para muchos de nosotros a los que la Literatura nos ha salvado, de tanto, Miguel Delibes representa un eslabón esencial de nuestro ADN literario. En este año 2020 en que se cumplen cien años de su nacimiento, mi particular y privado homenaje en unas cuantas palabras, sustentado en el agradecimiento por haberme premiado con novelas sin las cuáles mi vida hubiese estado desprovista de parte de la plenitud que pueda tener.

En mis primeros años, cuando aprovechaba cualquier escrito para ir descifrando las letras, uniéndolas, las palabras que formaban frases, y las frases párrafos, sólo por el simple placer de desentrañarlas, mi mirada se posaba sin pausa, en cualquier momento perdido de esos tan frecuentes en la infancia de los setenta, en los libros que siempre hubo en las casas de mis padres (digo casas no porque tuvieran muchas sino porque la que tenían era ambulante). Estos libros viajaban con la familia de pueblo en pueblo, como una parte más de ella y se colocaban con los demás muebles en el camión de mudanzas y luego en el salón o cuarto de estar de turno. En realidad quiero pensar que no cómo lo demás, pues siempre hubo en mi familia un especial rincón para los libros y una parcela de dedicación a la literatura. Recuerdo como llamaban mi atención títulos tales como “Mi idolatrado hijo Sisí”, “La sombra del ciprés es alargada”, “La mortaja”, “Aún es de día”, “Las ratas … y mi imaginación recreaba las posibles historias increíbles que albergarían sus páginas: esa cantidad de palabras en las que zambullirse, aun sabedora de que esos libros “no eran para mí” todavía. Luego lo fueron. Para mi fortuna.
           
       Con el pasar de los años y sin que hubiera un momento determinante para ello, fui implícitamente autorizada a leer los libros que quisiera. Cómo no recordar la avidez con la que devoré “La sombra del ciprés es alargada”, novela que no podré olvidar, dado que sin duda ha sido una de las que marcó el comienzo de mi afición consciente y en cierto modo adulta, por la lectura. No recuerdo exactamente la edad que tenía ni tampoco la trama pero sí que cogí el libro, en cuyo lomo mi mirada se había posado tantas veces, como en una suerte de evanescencia reivindicativa que me hiciera decir: “ya estás en mis manos”. No podía parar de leerla y me envolvió de tal forma que influyó de manera clara en terminar de cimentar mi amor sin límites a la literatura. Eso me lleva a poner en lista que he de hacerme con un ejemplar y volver a leerla en breve, aunque ello requiera de una especial preparación en aras de evitar una excesiva melancolía por la pérdida de inocencia que la vida te impone. Habrá que sustituirlo por el bagaje de aprendizaje que estas décadas me han ofrecido. Es cuestión de cambiar la perspectiva y no dejarse llevar en demasía por la nostalgia.
           
         El caso de “Mi idolatrado hijo Sisí”, también leída en mi primera juventud, fue distinto. Lo que me llevó a sacarla de la estantería en la que se encontraba, junto a tantos otros de las antiguas ediciones de Ancora & Delfín, fue su título, pues ya desde pequeña tuve una rara atracción hacia ciertos libros sólo por el título. Había leído y releído ese infinitas veces: la palabra “idolatrado” ejercía una función de imán sobre mí, quizás al ser un vocablo excesivamente culto para mi edad y, sobre todo, el nombre de “Sisí”, que recordaba a la emperatriz de las películas encarnada en Romy Scheneider, tan bella. A pesar de la extrañeza que suponía para mi juventud el título del libro, me quedé fascinada con la historia que encerraban sus páginas. Soy consciente de que volveré a leerla. También.
            
 
       En los primeros años de la democracia entré en la adolescencia, crecía mi interés por la lectura, como también crecieron los medios de información y empezó a cambiar de manera veloz la sociedad en la que hasta entonces había vivido: la diversidad de periódicos; la televisión, que se convirtió en un aparato cotidiano en la rutina diaria, aun cuando en casa de mis padres siempre estuvo relegada a un segundo plano; las novedades políticas y los diversos discursos que escuchabas alrededor ante el hito histórico que para los mayores suponía el poder votar. Me vi involucrada, lo quisiera o no, en el ambiente político que flotaba por doquier. Y es por eso que “El disputado voto del señor Cayo”, aun leída sin plena conciencia de su significado, dejó en mí una huella indeleble, actuando como una medicina que desplegara sus efectos lentamente hasta el resultado final: con los años he conseguido hacer las paces con la política y las discusiones sobre la misma, creando un halo protector a mi alrededor que impide que llegue a alterarme. En el fondo de mi alma sé que se lo debo en buena parte a la filosofía sencilla y básica, pero no por ello menos sabia, del señor Cayo.
          
       Lo de “Cinco horas con Mario” fue un reto y, aunque pueda sonar vanidoso, un acto de valentía. Tenía 18 años y recién llegada a la universidad necesitaba un libro al que agarrarme. No parece que fuera el más a propósito para el caso pero lo cierto es que no sé cómo cayó en mis manos. Me daba seguridad. No me había atrevido hasta entonces a empezar esta novela. Tenía la impresión de que era imposible escribir todo un libro basado en un monólogo de la protagonista con su difunto marido. Temía que me defraudara y tener que obligarme a terminarlo. Nunca olvidaré como página tras página me iba absorbiendo completamente la narración unipersonal por parte de una mujer mucho más mayor que yo entonces, y todas las enseñanzas que se desplazaron simbólicamente desde sus hojas hasta mi propio espíritu, enseñanzas que no dudo en absoluto que ayudaron y contribuyeron a mi crecimiento como persona, y especialmente como mujer, reafirmándome en sólidos pilares anclados en lo más profundo y llevándome a la autoafirmación de no querer parecerme al tipo de féminas que encarna su protagonista.
          
       Mención aparte merece “Los Santos Inocentes”. Si bien el recuerdo del libro queda en buena parte absorbido por la gran película del mismo nombre y la excepcional interpretación de actores y actrices como Paco Rabal, Agustín González, Alfredo Landa, Terele Pávez, Maribel Martín y otros, no es menos cierto que ambos, novela y película, acentuaron y afirmaron mi conciencia social. Siempre la tuve, pero en una edad en la que se abren muchos caminos y la persona empieza a formarse, la plasmación de la injusticia social en letras y pantalla, fue determinante para afianzar fuertes principios sociales que han sustentando mi desarrollo personal y vital y que sigo manteniendo teórica y fácticamente en la medida de mis posibilidades, aunque siempre se puede más.

jueves, 13 de febrero de 2020


TERTULIA TWITTERA O COMO INTERACTUAR CON LA LITERATURA

"LA DE BRINGAS"

Si hace treinta años me dicen que iba a participar en una “tertulia literaria twittera” hubiese pensado que trataban de reírse de mí o incluso que quien me lo decía era un iluso. Para los que nacimos y nos criamos durante años en un mundo en el que las nuevas tecnologías de la información eran ciencia ficción, el mundo virtual de hoy en día nos ha obligado a reinventarnos, en cierto modo.

Personalmente me negaba en un principio a todo esto. Cuando lo inevitable se hizo patente, me impuse limitar las redes sociales. Tanto mi trabajo como mis aficiones y por supuesto mis obligaciones, quedan mermados en dedicación, esfuerzo, atención y sobre todo tiempo, por los múltiples entretenimientos que nos ofrecen las modernas tecnologías. No obstante y por esa reinvención aludida, hubo un momento en que había que plantearse  “adaptarse o morir”, y bueno, no niego que en ocasiones admiro a los que optaron por lo segundo.

De esta forma fui introduciéndome en la medida necesaria en estos nuevos mundos que se nos ofrecen. Debo decir que me costó tomar la decisión pero no tenía otra en el devenir de mi vida. Mi relación con Twitter se basa fundamentalmente en ser el medio que me permite estar informada. Limitado el tiempo de los periódicos en papel, reducido al mínimo el de la televisión y centrada la radio al rato del desayuno, Twitter me permite en una pasada conocer “lo último”. Aparte de interactuar con y estar informada de: Derecho y Literatura.

Y es en esa interactuación que Twitter proporciona como me enteré de que los Galdosistas de las Comendadoras” promovían una tertulia literaria en un grupo cerrado sobre una novela de Benito Pérez Galdós: “La de Bringas”. Naturalmente un resorte automático en mi interior se activó y ahí que me apunté, aun cuando llevar varios libros a la vez en “plena temporada judicial” iba a resultar difícil.  

Una vez admitida me encontré que la lectura se iba a realizar durante varias semanas a razón de cinco capítulos para comentar durante los fines de semana. Al ser los capítulos cortos, este ritmo nos ha permitido no sólo tomar conciencia del sentido general de la novela sino ir desmembrando, analizando, examinando múltiples aspectos tanto del libro como del autor y de la época en la que se escribió y durante la que se desarrolla. La experiencia ha sido más que enriquecedora y muy divertida.

No es objeto de este artículo analizar “La de Bringas” sino traer a colación y destacar aspectos de una tertulia literaria en un formato tan novedoso.

Así a lo largo de esta tertulia se han ido poniendo de relieve datos históricos, enclaves importantes en el Madrid del siglo XIX, modas de la época, la situación pre-revolucionaria que se vivía en la década de los años 60 de ese siglo, la sociedad palaciego-funcionarial que rodeaba a la realeza y otros muchos temas y aspectos, siempre descritos con los recursos de los que se valía D. Benito, entre los cuales se encuentran el estilo directo y llano en la narración y en los diálogos, el uso de lo cómico y lo irónico para describir situaciones cotidianas, la puesta en escena de planteamientos morales mediante una terminología coloquial y familiar …   

Es difícil sintetizar y estructurar una tertulia de estas características. Por ello cualquier sistema es igual de bueno (o malo) que otro. Lo que sí quiero es que quede claro que “son todos los que están aunque no estén todos los que son”. Y resultó lo siguiente:   

VOCABULARIO.-

POSMA.- Persona lenta y pesada en su modo de obrar.
ERISIPELA.- Enfermedad infecciosa bacteriana que afecta a piel y tejido subcutáneo, especialmente el rostro, y se caracteriza por la aparición de placas rojizas.
CENTON.- Obra literaria de fragmentos y expresiones de otras.
TENEBRARIO.- Candelabro triangular con quince velas que se encienden en los oficios de maitines y laudes de los tres últimos días de Semana Santa.
PRENDERA.- Persona que tiene prendería o comercia con muebles, alhajas o prendas, lo que provocó que una de nuestras tertulianas aportara la palabra “ditero” (vendedor a plazos) propia de la Andalucía occidental y que otro manifestara que parecía una especie de “wallapop de la época”, cambiando las tecnologías pero manteniéndose en su esencia los usos.
JEREMIADA.- Lamentación exagerada de dolor.
FUTESA.- Insignificancia o pequeñez.
BULLEBULLE.- Inquieto, entremetido y de viveza excesiva.
TREMOLINA.- Ruido o confusión provocados por gente que grita, discute o enreda
PERENDENGUES.- Complicaciones, dificultades
COCORA.- Molesta e impertinente.
PRENDERA.- Persona que tiene prendería o comercia con muebles, alhajas o prendas.
LACERIA.- Conjunto de lazos, especialmente en labores de adorno.
EMPEREJILAR.- Adornar a alguien con profusión y esmero.
SENTINA.- Lugar lleno de inmundicias, suciedad y mal olor.
JICARA.- Taza pequeña, generalmente con el fondo más grueso que las paredes, que se usa para tomar chocolate. 
CALOMELANO.- Droga que se usa como fármaco
INCONCUSO.- Que es completamente firme y no admite duda ni contradicción.
AMPO.- blancura resplandeciente característica de la nieve.
MAESTRO DE BAILE.- Aguador.
PEDESTRE.- Vulgar, ramplón, con poca categoría.
TARABILLA.- Persona que habla mucho, sin orden y atropelladamente.
BARBIAN.- Que es desenvuelto y simpático
ANDROMINAS.- Embuste, enredo, mentira
ZANDUNGA.- Salero, gracia, donaire
COMINERO.- Que se entretiene en cosas insignificantes
HORTERA.- Mancebo de tienda
CHAMBRA.- Blusa femenina en la moda del siglo XIX.
SOPLAOLLAS.- Soplagaitas. Persona tonta o estúpida.
AMOSTAZADO.- Enojado, enfadado.


EXPRESIONES.-

-           “A la manera viñolesca”, en referencia a un arquitecto italiano del siglo XVI llamado Jacopo Vignola.
-          “A cencerros tapados”: hacer algo a escondidas.
-          “Estar a la cuarta pregunta”: No tener dinero o tener pocos ingresos, cuyo origen parece ser que se encuentra en el ámbito judicial cuando en los antiguos interrogatorios judiciales se le preguntaba al imputado por sus datos personales, localización, religión y estado civil y en cuarto lugar por sus bienes y rentas, momento en el que alegaban no tener nada de tal forma que si después se aludía a este punto se remitían “a la cuarta pregunta”.
-          “Pomposo acto de humildad regia”
-          “Espeso aliento de la Villa”
-          “Nariz de facetas”
-          “Sudar el kilo”.- Sudar la gota gorda, sudar tinta, echar la hiel
-          “Tole-tole”.- Confusión, griterío, escándalo.
-          “Florida inspiración elegíaca”
-          “Inagotable manantial de legislación doméstica”
-          “Personas de mucho arreglo”
-          “Jarabe de pico”
-          “Mudanza moral”


UTILIZACION DE ORACIONES TRIRREMES.-

En estas oraciones siempre empieza o termina con tres frases para dar una armonía al discurso, así por ejemplo en la magistral descripción de Pez: “Ese hombre no conoce que su propia dignidad, que su propio decoro, que su propio interés … ¿Cómo ha de hacer carrera un hombre semejante, un hombre que así discurre, un hombre que de este modo procede …”

USO DE DIMINUTIVOS, que le da un mayor tono cómico a lo que se narra: Rosaliíta, unos cuellitos, una trampita, cuidadito, a un ladito, maridito, mariducho, volantito.

ADJETIVOS usados para ciertos personajes.-
Así al marqués marido de Milagros, “badulaque”, “zanganote”, “tagarote”, “caribe”; Bringas: niño senil, llorón y soboncito, enfermo impertinente, cominero, bobito, ñoñito, ratoncito Pérez; a Refugio (siempre mentalmente que no verbalmente): cochinaza; Refugio en relación con las que se las dan se señoras: soplaollas, fantasmonas.

FRASES.-

-          “Tenía la enfermedad epiléptica de la gestación artística.”
-          “En el desorden de nuestras ideas fácilmente convertimos en héroes a los que apenas saben escribir su nombre”.
-          “¡Ah los hijos! Son una enfermedad de nueve meses, y una convalecencia de toda la vida”
-          “El alma humana es manantial inagotable de remedios para sus propios males”.
-          “… la cara del que se ha propuesto no alterarse por nada ni tomar las cosas muy en serio, que es lo mismo que resolver el gran problema de la vida”.
-          “Me alegraré mucho de no tener que llamara un oculista, pues éstos, aunque curen, siempre cuestan un ojo de la cara”
-          “El depósito de la vanidad (cierta vejiga que los fatuos tienen en el pecho) se le inflaba extraordinariamente y apenas le permitía respirar”.
-          “En la mente de la Pipaón, ningún ideal de hombre podía ser completo sin estar bañado en la dorada atmósfera de una nómina …”
-          “Más como ninguna dicha es completa en este detestable mundo, sino que los sucesos prósperos han de llevar siempre consigo su proyección triste, como llevan los cuerpos todos su sombra…”
-          “Así como el Espíritu Santo bajando a los labios del pecador arrepentido, puede santificar a éste, Refugio, a los ojos de su ilustre pariente, se redimía por la divinidad de su discurso”
-          “Los que han tenido la dicha de ver, ora realmente, ora en estática figuración, el cielo abierto y en él las cohortes de ángeles voladores cantando las alabanzas del Señor, no ponen, de seguro, una cara más radiante que la que puso Milagros al oír aquel venturoso anuncio.”
-          “… que Don Francisco era (…) uno de esos funcionarios que saben extraer de la política el jugo que en vano quieren otros sacar de la dura y seca materia del trabajo.”
-          “No miremos con indiferencia el retoñar de los caracteres humanos en esos bosquejos de personas que llamamos niños. Ellos son nuestras premisas; nosotros, ¿qué somos sino sus consecuencias?”
-          “… por otra parte experimentaba la satisfacción honda y viva de pagar. Este placer sólo es dado a las personas de mucho arreglo, que, al economizar el dinero, economizan las sensaciones que produce, y de éstas se contentan con gozar las más puras y espirituales.”
-          “El alcázar de su felicidad ramplona permanecía aún en pie; pero ya estaba hecha y cargada la mina para volarlo”.
-          “La necesidad es la que hace los caracteres”.
-          “Exhalando tres suspiros seguidos, que formaban como un rosario de congoja.”


PERSONAJES DE OTRAS NOVELAS DE GALDOS.-

Teodoro Golfín, el oculista aparece en Marianela; Gloria Lantigua, protagonista de Gloria; Cándida García Grande y su sobrina Irene en “El Amigo Manso”; Federico Cimarra y los Tellería en “La familia de León Roch”; Joaquinito en Fortunata y Jacinta y en “La desheredada” … Torquemada, la novela “Tormento” donde ya aparece Rosalía y el indiano Agustín Caballero así como las hermanas Amparo y Refugio; los “Curcúbitas” (Miau y otras).

PERSONAJES HISTORICOS.-

Isabel II en varias ocasiones (así por ejemplo se alude a su “temple benéfico”; el “Caballero Audaz” (José María Carretero), escritor y periodista que entrevisto a Galdós; Ibrahim Clarete, pseudónimo de González Bravo, general y hombre fuerte del momento y que fue usado por él mismo en el ámbito periodístico permitiéndose llamar a la reina regente María Cristina, “ilustre prostituta”; Cándido Nocedal, cuñado del anterior, neocatólico y carlista , autor de la ley de imprenta más restrictiva del siglo XIX “Ley Nocedal” y que mató al amante de su mujer, Joaquina Romea, con un estoque; y sobre todo Thiers, político francés del siglo XIX, que prácticamente ha sido “de la familia” dado el parecido entre él y Francisco de Bringas. 

TEMAS TRAIDOS A COLACION A RAIZ DE LA TERTULIA.

La configuración del Palacio Real como una ciudad dentro de otra ciudad que es Madrid, sobre todo en los primeros capítulos cuando nos introduce en los personajes y la vida cotidiana de los mismos. Y así se describe al Palacio Real como “una verdadera ciudad, asentada sobre los espléndidos techos de la regia morada. Esta ciudad … es una real república que los monarcas se han puesto por corona …” La descripción de lo que Galdós llama “la población palatina” tiene un tono cómico. Allí se mezcla la nobleza venida a menos, la clase de funcionarios de la realeza como el mismo Bringas, o las clases populares, permitiendo reconocer mobiliario que ha desparecido en los tiempos actuales como los vasares o las artesas.

Las comidas de los pobres en ocasiones señaladas. San Fernando Rey de España de Antonio Casanova y Estorach de 1886 que está en el Prado, pintura que refleja una tradición de muchos siglos pues por lo visto este Rey fue el que instauró esta costumbre.


Los baños públicos y privados, las casas de baños en el Madrid del siglo XIX, la higiene y el aseo en esa época, especialmente los baños en el Manzanares, donde había casetas o kioscos que lo facilitaban. Es precisamente en el siglo XIX cuando se instalaron los primeros locales, se excavaron pozas, se colgaron cadenas o cuerdas que llegaban hasta el borde del agua, constituyendo un lugar de esparcimiento que también aparece en la novela.  Los baños fueron prohibidos por el Ayuntamiento en la década de los años 50 del siglo XX.

Relacionado con el aseo y la higiene, las vestimentas y los olores hemos recordado lo que es el “Papel de Armenia”, vendido por las calles y que eran pequeñas tiras de papel que se queman y perfuman la habitación, al que se le atribuía poder desinfectante.

La llamada “Operación del rasgo”, muy interesante, resumida por un participante asiduo de esta tertulia. Durante el siglo XIX el principal problema del gobierno, guerras aparte, fue conseguir dinero para pagar la ingente deuda y para emprender nuevos gastos. Así las desamortizaciones de Mendizábal y de Madoz, pero esta afectaba a los bienes reales y es que la Corona pretendió ceder sus bienes, pero reservándose una parte. El catedrático Emilio Castelar, luego político republicano, criticó la medida en un artículo al que llamó “El rasgo”, afirmando que esos bienes ya eran de España y que la Reina sólo tenía el usufructo, por lo que el rasgo real, reservarse un porcentaje del fruto de la venta era más bien un robo. El Gobierno presionó al rector de la Universidad para que destituyera a Castelar. El rector se negó y entonces el gobierno destituyó al rector. Días después, los estudiantes fueron a cantarle una serenata al rector, como acto de desagravio, pero el Gobierno nervioso, mandó disolver a la rondalla, y la fuerza pública causó importante número de muertos y heridos en lo que se vino a llamar “la noche de San Daniel”.

Las primeras patentes de juguetes mecánicos aparecidas en Francia hacia 1858, y que causaron furor desde mediados del siglo XIX al hablar de la muñeca de Isabelita: “… una muñeca enorme que D. Agustín Caballero le había mandado a Isabelita desde Burdeos, la cual era una buena pieza; movía los ojos, decía papá y mamá y tenía articulaciones para ser colocada en todas las posturas. De aquello a una criatura no había más que un paso, padecer

La figura del “ditero”, propia de una parte de Andalucía surge a partir de “prendera”, y es el que vendía mercancía, principalmente ajuar pero también ollas y todo tipo de menaje, por las casas y se les devolvía a  dita, o sea, a plazos, o poco a poco según se pudiera.

        El carácter español, al describir a ciertos personajes, siendo especialmente destacable la descripción de Pez: “Soy la expresión de esa España dormida, beatífica, que se goza en ser juguete de los sucesos y en nada se mete con tal que la dejen comer tranquila; que no anda, que nada espera y vive de la ilusión del presente mirando al cielo, con una vara florecida en la mano; que se somete a todo el que la quiera mandar, venga de donde viniere, y profesa el socialismo manso; que no entiende de ideas, ni de acción, ni de nada que no sea soñar y digerir”… “Bajo este follaje se escondía un árido descreimiento, el ateísmo de los principios y la fe de los hechos consumados, achaque muy común en los que se han criado a los pechos de la política española, gobernada por el acaso.”

Los caracteres tacaños y usureros, como el de Bringas, descrito perfectamente en varias escenas domésticas, por poner, cuando dice que “Bringas huele que se ha cocinado estofado de vaca … y apela a Rosalía para que prepare otras comidas más modestas: tortilla de patatas, alcachofas rellenas, longaniza, asadura de carnero, sin olvidar las carrilladas.” Hay otra muchas, así por ejemplo cuando se plantea el verano y los baños “Esto de los baños es una monserga que los médicos han inventado ahora para acabar de exprimir el jugo a los pobres enfermos”.

Julio Verne. En esa época se especulaba con que no existía y que sus libros los escribía una sociedad científica, a la que él pertenecía. Fue Edmundo de Amicis, cronista de Amadeo I, quien, siendo corresponsal de dos periódicos italianos, fue a verlo a París para comprobar si existía o no. La crónica comenzaba dando todo lujo de detalles de la casa del autor y de su esposa. Amicis es el autor de Corazón que incluye la aventura de Marco en busca de su madre. Galdós seguro que lo conoció, dado su compromiso con el rey “galantuomo” o “Macarroni I”.

Si la necesidad es la que hace los caracteres, comentándose que es una de las claves del naturalismo literario: somos hijos del ambiente, del entorno, de la necesaria satisfacción de nuestras necesidades, y no se puede condenar a nadie por ello, surgiendo con sorna el dicho actualizado a hoy en día “primun vivere, deinde netflix” (Ignacio dixit).

Se menciona en la obra la doctrina krausista que introduce en el pensamiento español, de raíz escolástica, los temas sociales y una idea de progreso igualitario. En este sentido Rosalía dice: “… Antes de acusarlas, debemos decir: toma lo que necesitas; cómprate de comer; tápate esas carnes … ¿Estás bien comida, bien vestida? Pues ahora … venga moralidad. “

Surgió también el debate de si Galdós fue o no aficionado a la poesía, motivado por la existencia de alguna frase aislada algo más “poética” de lo que nos tiene acostumbrado el autor. Se apuntó que Galdós no era nada aficionado a la poesía, arremetiendo en su correspondencia, en varias ocasiones, con los poetas. Y se apunta que sin embargo una cosa son los poetas y otra la poesía.

La defensa del trabajo que Pérez Galdós hace en sus obras, comentándose: “Es una constante en Galdós la defensa del trabajo, en obra y vida, siendo un grandísimo ejemplo para las generaciones venideras, como debe ser en una meritocracia, pero hemos avanzado poco y más presume el vago subvencionado que el trabajador.”

Especial atención hay que dedicar a la figura del narrador de la novela, que nos ha tenido intrigados durante toda la duración de la tertulia.
¿Quién es el narrador? ¿ Dónde está? .- Su semblanza,  por los detalles que tiene la novela, es la de ser un maderero segoviano al que Pez le debe favores y éste le lleva a visitar a Bringas. Como se apuntó por algún tertuliano es “un narrador fascinante que nos tiene a todos enganchados”.
A destacar la escena de la “siesta” que se pega en una de esas reuniones palaciegas en las que se hablaba de todo … “Por mi parte, confieso que el modo de hablar de aquel señor tan guapín y de palabras tan bien medidas, ejercía no sé qué acción narcótica sobre mis nervios. Lo mismo era ponerse él a explicar el porqué de su consecuencia en el partido moderado, ya me parecía que un dulce beleño se derramaba en mi cerebro, y el sillón de doña Tula, acariciándome en sus calientes brazos, me convidaba a dormir la siesta. La cortesía, no obstante, obligábame a luchar con el maldito sueño, de lo que resultaba un estado semejante al que los médicos llaman coma vigil, un ver sin ver, transición de imagen a fantasma, un oír sin oír, mezcla de son y zumbido”.
En ocasiones  deja entrever claramente que sabe más de lo que dice, como si estuviera fuera de la novela ya que se refiere a situaciones de personajes que se darán en otras novelas de Galdós y no en esta. Así al principio del capítulo XIX sabe que Doña Cándida va a estar en determinada situación, pero “más tarde”.
Se apunta que el narrador es un escéptico y un progresista frente a la inmovilidad de Bringas o Pez, desvelándose al final como un beneficiado por la Revolución que viene a continuar el funcionariado español, aunque lo sea como custodio de la Junta Revolucionaria de aquello que fue monárquico.  

Un aplauso a todos los participantes, con especial mención a una de ellas: Yolanda Arencibia, que en el período en el que se ha desarrollado la tertulia fue galardonada con el Premio Comillas por su biografía de Pérez Galdós, siendo felicitada efusivamente por buena parte de los tertulianos. Y por supuesto el agradecimiento a @fran_abel por haber tenido tan original idea y meternos en ella, animando siempre los comentarios; a @Meli_G16 por empujarle en ello, su activa participación y sus interesantes contribuciones; y a @pgpinacho destacado miembro de la Asociación Internacional de Galdosistas de la cual espero, después de leer su trayectoria, no se sonría demasiado ante este humilde ”divertimento”.

Por último me gustaría destacar la grandeza de un escritor y en este caso D. Benito Pérez Galdós, que se muestra en cómo los lectores y por lo que ahora nos ocupa tertulianos también, vamos imbuyéndonos de los mismos personajes de tal forma que nos planteamos qué haríamos en su situación. El retrato de los personajes es fantástico y como se dijo en la tertulia su grandeza es ser capaz de poner en movimiento esos personajes, hacerlos creíbles y dejarles evolucionar.

En definitiva, los amantes de la literatura en general y los adoradores de Galdós en particular tenemos a nuestro favor, como también se apuntó, que hacemos “GALDOTERAPIA” y además confiamos plenamente en ella.


«Imagen de la vida es la Novela, y el arte de componerla estriba en reproducir los caracteres humanos, las pasiones, las debilidades, lo grande y lo pequeño, las almas y las fisonomías, todo lo espiritual y lo físico que nos constituye y nos rodea, y el lenguaje, que es la marca de raza, y las viviendas, que son el signo de familia, y la vestidura, que diseña los últimos trazos externos de la personalidad: todo esto sin olvidar que debe existir perfecto fiel de balanza entre la exactitud y la belleza de la reproducción...».
 Benito Pérez Galdós
«La sociedad presente como materia novelable»
Discurso ante la Real Academia Española, con motivo de su recepción, 1897.

ENLACES DE INTERES





DICCIONARIO INVERSO.- https://dirae.es/ Permite buscar términos y expresiones hechas o una definición aproximada.



QUIEN ERA WORTH, padre del negocio moderno de la moda y de la alta costura.- https://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Frederick_Worth

REVISTA “LA MODA ELEGANTE ILUSTRADA”, fundada por el ingeniero, médico y escritor gaditano Francisco Flores Arenas.- https://vestuarioescenico.wordpress.com/2014/03/08/y-por-fin-en-espana-la-moda-elegante-ilustrada/


UNA LECCION GALDOSIANA.- https://elcultural.com/una-leccion-galdosiana Por Antonio Muñoz Molina.




HISTORIA DE VARIAS LECTURAS Y UN CONVENCIMIENTO.- https://letralia.com/articulos-y-reportajes/2020/02/07/centenario-de-galdos/